Goecia
Prácticamente, la Goecia es lo mismo que la Magia Blanca, con la excepción de que en esta
ultima la persona esta actuando desde el punto de vista de un bien relativo, es decir, que su
intención no es malévola y va a producir fenómenos y llevar a cabo todo lo que tiene en mente
y que cree es bueno, va a beneficiar positivamente a alguien o a llevar a cabo alguna obra en
la que encuentre eficacia para remediar algún mal, puede usar el poder que tiene en interés de
lo que crea una buena causa. El punto de diferencia es este: el devoto de la Magia Blanca esta
actuando por principios de conciencia, mientras que el practicante de goecia sabe que esta
cometiendo un crimen, hace lo que sabe que no debe hacer y siempre por motivos egoístas.
El Mago Blanco suele destruir vidas (no es que el lo quiera, pero llega el momento en que se
sucede), pero lo hace por la raza humana, por los oprimidos. Al practicante de Goecia no le
importa ni lo bueno ni lo malo, tiene cierto propósito que desea ver realizado, conoce el
carácter criminal que encierra y, sin embargo, sigue adelante. Solo cuando se encuentra ante
el elemento del egoísmo puro es Goecia. Esta no puede practicarse por venganza. Una
persona puede usar la Magia con fines vengativos para gratificar sus pasiones animales, para
halagar su sensualidad y cuando lo ha logrado, deja que todo siga su curso. Se usa para
gratificar la sensualidad y nosotros conocemos un caso que tuvo lugar en Chicago: un hombre
de negocios empleaba la Magia para seducir a mujeres casadas. Cuando el poder mágico se
emplea con propósitos tales, cuando los elementos se emplean para este tipo de cosas, como
para obtener poderes sobrenaturales o para cobrar honorarios, también es Goecia. Hay magos
profesionales que usan los poderes como simple negocio.
Hubo un tiempo en que el valor de la ética era muy elevado y el abogado era considerado
como parte de la Corte; en verdad era un empleado en ella, que trabajaba en interés de la
justicia y en su poder estaba la responsabilidad y la garantía. Pero en practica moderna,
representa los intereses de su cliente, no importa cuales sean estos, y los hace suyos; ahora
bien, el mago goetico actúa con el mismo espíritu: yo represento al que me emplea, si mi
patrón quiere que haga un poco de magia, que invoque a los elementales para que lo ayuden y
me paga por ello, yo me lavo las manos. Así es como tratan este asunto, como un negocio, y
así nos encontramos a practicantes que sin tener un motivo de odio con uno, nos destruyen por
la simple razón de que les pagan por ello; pertenecen a la clase de los estranguladores y de los
asesinos: todas estas características representan el carácter del Mago Negro.
El Mago Blanco nunca recibe una paga por lo que hace. Esto no se refiere a una persona
conectada con el Ocultismo, sino al Alto Mago que trata con los Elementales y que no cobrara
por ello; se le puede dar algo como regalo, pero jamás recibirá dinero por lo que hace. La razón
por la cual opera no puede ser mas clara: si recibe un pago, se pone en deuda con uno y
adquiere la obligación de hacer lo que uno le ordene, pero, simplemente actuando, su
conciencia queda limpia y libre, y por eso mismo en libertad de seguir haciendo lo que cree que
es bueno. El practicante de Goecia recibe una paga determinada por invocar a los elementales
y llevar a cabo cierto trabajo, y aun se le paga con la condición de obtener el éxito deseado; por
lo tanto, tiene interés en obtener buenos resultados y la tentación es tan grande que no puede
resistirla.
En la practica de Goecia tenemos una suma de egoísmo, se actúa por interés propio, para
vengarse o algo similar, pero jamás se actúa estimulado por la benevolencia. La esencia de la
Magia Blanca es la benevolencia desinteresada, mientras que la de la Goecia es el egoísmo
interesado, y bajo estos aspectos es como podemos clasificar cualquier trabajo, aunque en las
dos se estén empleando los mismos elementales. De hecho, el mismo elemental que se invoca
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para la Goecia puede serlo para la Magia Blanca, pero no debemos olvidar que los elementales
no tienen moral y no pueden tener apreciación de las relaciones morales; por lo tanto se
prestaran con la misma eficacia tanto para una u otra actividad. Es solo a la personalidad, al
poder personal del Mago y al control que sobre ellos ejerce, a lo que obedecen sin que les
importe su carácter, con excepción de esto: los elementales reconocen cuando es
desinteresado o no lo es. Obedecen a la fuerza del Mago, pero se resienten contra el hombre
que los invoca con motivos egoístas, pues sienten por estos cierta reverencia,, a pesar de que
ellos mismos no tienen moralidad. No importa lo repugnante que una persona pueda ser, ni lo
moral, siempre respetara al hombre que lo sea, a aquel que sea sincero y honrado y que tenga
confianza en si mismo. Por ejemplo, hemos oído decir a ciertos ejemplares humanos de la peor
ralea, en conversación con algunos sacerdotes sinceros, que les hablaban de la religión
católica: yo no creo en su religión, ni en su Biblia, no me importa su Iglesia ni su Cristo, pero
por Dios que creo en usted. Esta es la actitud, no importa lo bajo que haya caído un hombre,
siempre reconocerá la sinceridad. Cuando alguien esta haciendo mal y usa a los Elementales
como peldaño para alcanzar sus fines egoístas sin que estos puedan defenderse, se sienten
indignados, pues saben que están produciendo dolor. Aunque son amorales no odian ni gustan
de hacer sufrir a nadie, y de hecho ha habido casos en que ayudan a la gente, pero cuando
son usados para el mal, se disgustan, pero no suficiente para negarse a servir de instrumento
de esa clase de trabajos, pero de cualquier forma odiaran a la persona que los emplea en esa
forma. Y aunque veamos al elemental hacer la voluntad del Mago que lo invoco, siempre siente
cierto enfado en lugar de respeto, odia aunque teme. Tan pronto como pueden, se volverán
contra su amo. De hecho, la Extraña Historia de Bulwer-Lytton nos narra el final de la
destrucción de un maestro que gobernó a los elementales durante cierto tiempo; pero tanto se
hundió, que ya no pudo seguir siendo el amo, y por haberse atrevido a invocarlos todos se
volvieron contra el. La razón es que, mientras una persona esta obrando desinteresadamente,
tiene el respeto y la estimación de los elementales, por decirlo así, ya que su amor es diferente;
pudiera darse el ejemplo del tirano a quien sirve por temor. El mago blanco es el rey a quien se
sirve por patriotismo.
En la practica de toda esta clase de magia, sea blanca o negra, el poder o fuerza principal
consiste en la habilidad para controlar y dominar a esos seres inferior y dirigirlos. Para lograrlo,
se necesita una fuerza de voluntad casi infinita, que nunca flaquee, que siempre se dirija, que
no se deje mandar; y mientras se les dirige, mantenerlos constantemente ocupados para poder
sostener de esta forma la fuerza superior. Si se tiene un grupo de elementales tales cuyo poder
es grande, cuando se deja de ser el amo inmediatamente cambiaran sus fuerzas y serán ellos
quienes manden y dirijan el curso de sus actividades.
No debemos olvidar que los elementales no pueden actuar entre los hombres a menos de que
sean evocados o invocados, no pueden ponerse en contacto con el hombre a menos que sean
llamados, y cuando han logrado controlar a su hombre lo obligan a llamarlo cuantas veces
quieren, lo fuerzan a invocarlos, convirtiéndolo así en canal de sus actividades, y el gran peligro
estriba en que tarde o temprano el mago caerá en su poder; a todos les sucede esto y al mago
negro antes que a los demás.
Además, llega el momento en que este tiene que hacer un pacto con ellos, tiene que hacerles
algunas concesiones y someterse a ellos en cierto modo, no debemos olvidar que lo que los
controla es el poder y la fuerza; el egoísmo mina la fuerza, la fuerza de carácter desaparece y
debido a su ausencia el mago se convierte en instrumento de los elementales que ha invocado,
por no poder ya ejercer su control.
¿ Y cuales son las fuerzas o características que hacen al mago blanco o al practicante de
goecia? Exactamente las mismas: imaginación vivida para poder hacer las imágenes mentales
y una voluntad casi omnipotente que pueda manifestarse en los elementos que le rodean,
confianza inquebrantable en su poder para hacer lo que se propone sin fracasar; debe tener un
poder de concentración casi infinita para lo que se propone, y seguir en estado de paciencia y
expectación. Estas son las fuerzas que se necesitan para cualquier clase de Magia. El que
practica la goecia debe ser egoísta, y cuanto mas lo sea, mas poder tendrá. Si tiene piedad por
su victima, si vacila por un momento, debilita su poder; por lo tanto para tener éxito, es preciso
desechar toda piedad. también el temor y la compasión de su naturaleza. Por este motivo, esta
practica es destructiva de la virtud, por la que el hombre se echa a los perros; y tiene que
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hacerlo, pues de otra forma debilita su poder; si en el momento de la invocación flaquea o falla
en la concentración, se apoderan de el; por tanto no debe tener nada de compasión por la
victima; ahora bien, este carácter sin remordimientos le otorga poder por algún tiempo, pero lo
hace cada vez mas inmoral hasta que llega a quedar limpio de moral en toda su persona, y en
todo a lo que su vida espiritual se refiere.
Ahora bien, lo que inspira el mayor respeto a los elementales es la moral y la naturaleza
espiritual del hombre. Hay gente que creen que las hadas son sumamente antagónicas a la
religión, falso, aunque no tienen espiritualidad reconocen, sin embargo, la superioridad que la
naturaleza espiritual del hombre le da.
La naturaleza espiritual del hombre es lo que lo hace amo de los elementales, pues ellos
carecen de ella o por lo menos la tienen en un grado mínimo; y que lo hace un ser racional que
lo capacita para mandarlos: ellos obedecen porque quieren obtener cuanto puedan de esa
naturaleza. Con el tiempo, si el hombre sigue esta actividad ira perdiendo su espíritu por causa
de lo que esta haciendo, se volverá inmoral. Y a medida que se hunda cada vez mas,
perdiendo esa distinción y aproximándose mas al carácter de los elementales, llegara al plano
de ellos, al tiempo que ya no tendrá espíritu moral; cuando ya no haya distinción entre el mago
y los elementales, estos le perderán el respeto y se resistirán a la idea de ser mandados por el;
el mago ya no tendrá mas poderes de los que ellos pueden tener, en cierto sentido, y
empezara entre ambos una lucha por el poder.
Tarde o temprano, el mago tendrá que rendirse y ser instrumento en manos de los
elementales, o ser destruido. Este es el destino de todos los practicantes de goecia: se vuelven
locos, sufren una muerte violenta o se hacen esclavos de los elementales, es decir, se cambian
los papeles, y cuando se rinden, lo hacen a unos seres que no tienen ningún sentimiento de
gratitud hacia el, pues no tienen sentimientos superiores, solo lo han ayudado por
conveniencia. Para recordar: los elementales si ganan algo, ayudan y no cambian su sistema.
En primer lugar, supóngase que ellos sirven por lo que obtienen, por tanto hay que hacerles
costeable el trabajo para que sean fieles. Segundo sirven debido a la fuerza de voluntad del
mago, ellos lo saben y por tanto se aprovechan de la primer oportunidad para tomar ventaja y
usarla para sus propios fines: quieren hacer con rapidez su trabajo en el plano físico entre los
hombres y solo lo logran por medio de un ser humano, quieren venir al plano físico, lo que es
muy común en los seres o espíritus del plano astral, y actuar en el, y no pueden hacerlo en
forma directa, tienen que hacerlo por medio de un humano, mientras les provea esas
condiciones, en el momento en que lo crean seguro lo pondrán bajo su autoridad, algo
parecido a la obsesión. Todas las historias acerca de enanos, hadas, duendes, etc, son en su
mayor parte ciertas, no aquellas historias, como antes dijimos dadas por las religiones. Ellos
obtendrán el control si se persiste en la practica, y si se practica goecia esto sucederá tarde o
temprano.
Volvemos a repetir que la distinción entre el hombre y los elementales reside en su naturaleza
espiritual, es lo que le da poder para controlarlos, y como estas características deben ser
sacrificadas o eliminadas para obtener esos poderes, el intercambio con ellos,
fundamentalmente en la goecia, mina la superioridad del hombre. Cuando esta superioridad se
pierde, el poder de control abandona a la persona y lo hace de pronto, es por esta razón que se
llama a la goecia destructora de almas, reduce al ser humano al nivel de los elementales, lo
coloca bajo el poder de las entidades que invoca.
El que no quiere esclavizarse a esas entidades, que no se meta con ellas y mucho menos las
invoque por motivos egoístas. El poder de control lo abandonara y ellos tomaran la dirección de
los asuntos en sus manos, y el que gobernó, será ahora gobernado. A ellos les gusta dirigir sin
restricciones y se resisten a ser gobernados, luego aprovechan cualquier oportunidad para
lograr su propósito: tener un medio de comunicación con el plano físico.
El mago se autodebilita por la vida que lleva, el mismo destruye las facultades que lo capacitan
para ser el amo y acaba con el respeto que le guardaban, llegando a sentir cierta familiaridad
con el.
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Magia mental
Por magia mental queremos significar aquellos poderes que pueden ser ejercidos por medio de
formas de pensamiento, para llevar a cabo ciertos trabajo. Una persona con mente poderosa y
positiva puede proyectar esas formas en el plano mental y forzarlas a llevar a cabo ciertas
funciones.
Una forma de pensamiento es algo mas que un simple pensamiento, en realidad es un cuerpo
manasico que forma un organismo que tiene por alma un pensamiento, que es lo que da
carácter a esa forma. Es mucho mas poderoso que el pensamiento, porque todo el vasto
cuerpo del Manas es movido por el pensamiento que ejercita todas las fuerzas latentes en el.
Todo el carácter de la forma del pensamiento es debido al pensamiento que le sirve de alma,
da carácter a la forma y es causa de que actúe consistentemente en el pensamiento animador.
Muchas ceremonias religiosas se llevan a cabo con el fin de generar formas de pensamiento, y
cuando cierto numero de personas concentra sus mentes en uno y el mismo pensamiento,
construyen una forma de pensamiento de una fuerza tremenda, porque si el pensamiento es el
mismo, no importa cuantas mentes lo proyecten, simplemente acumulara la fuerza de esas
mentes, pero seguirá siendo el mismo pensamiento acumulado, el manas que se proyecta por
el pensamiento de esa multitud de personas y al mismo tiempo reúne el manas del plano
mental, cuyas vibraciones lo capacitan para acumular y formar así un cuerpo.
Esas formas de pensamiento pueden, con el transcurso del tiempo, hacerse visibles, al grado
de que no solo los clarividentes, sino la gente ordinaria, puede también verles. La forma que
asumen es aquella del pensamiento, o mas bien, la idea que tiene en la conciencia la persona
que esta pensando. Por tanto, si vamos a verificar un servicio en el templo de una iglesia,
donde una gran devoción, mucha concentración devocional y también mucha concentración
intelectual son reunidas en el acto, podremos ver elevar una forma de pensamiento que será
del tipo de la adorada y enseñada en esa iglesia. Toda la devoción del publico, y también la de
los individuos en particular, aumentara esa forma de pensamiento otorgando el carácter que
animara a la forma. Tales formas de pensamiento se manifiestan y continúan en operación por
un largo periodo de tiempo, y no solo esto, sino que también trabajan en el plano mental
propagando la misma idea que les anima, no solo son pasivas o magnéticas, son autodirigidas.
Por lo tanto, se puede decir que son individualidades o entidades inteligentes. Esta
individualidad esta determinada por el pensamiento que les anima. Las que son generadas por
causas políticas, tienen la misma opinión y actuaran a todo trance, influenciando otras mentes
en esa dirección. Adonde quiera que ellas vayan, continuaran manteniendo esos principios.
Pero estas formas de pensamiento nunca cambian, no progresan jamás y continúan con la idea
que les impartió el pensamiento animador al tiempo de su creación. Por lo tanto son un fósil
preservado, antes que nada. Debemos entonces ser muy cuidadosos en la formación de esas
entidades, porque no podremos cambiarlas de carácter una vez producidas.
Muchas personas en estado lucido, ven formas de pensamiento en el plano mental y creen que
son entidades, espíritus o alguna otra cosa parecida, pero se engañan. La forma de
pensamiento es simplemente una estructura mental construida por una proyección potente del
pensamiento cuando la forma estaba asociada con el, por eso el pensamiento abstracto no
produce estas formas. Para que la forma de pensamiento pueda ser producida, el pensamiento
deberá estar asociado con la idea de la forma y como en el pensamiento abstracto no hay
forma, no pueden producirse esas entidades en el.
Muchos dicen que vemos lo que no existe, que por la concentración vivida de la imaginación
deseando ver una cosa, la veremos exista o no, y esto es un error. La forma existe y esta
concentración de imaginación realmente ha producido una forma que se ve en ese estado de
concentración, simplemente descubrimos algo que hemos creado. Muchas personas tienen tal
poder de concentración que son capaces de producir formas de pensamiento que se hacen
visibles inmediatamente, y son sus propias ideas y pensamientos. Con mucha frecuencia son
formas animadas que pueblan la atmósfera circundante y que parecen seres reales. Las
llamadas alucinaciones, la mayoría de l Tags: Goecia